Acusaciones extremas y argumentos débiles

Acusaciones extremas y argumentos débiles



Llamar al dispensacionalismo una "mentira" o una "doctrina de demonios" es un extremo que no puede sostenerse bíblicamente. Podemos estar en desacuerdo con interpretaciones escatológicas específicas, podemos cuestionar exégesis particulares, e incluso señalar errores hermenéuticos donde creamos que existen. Pero una cosa es debatir una interpretación y otra muy distinta es condenar como demoníaca a toda una corriente teológica sostenida por miles de creyentes que afirman las doctrinas fundamentales de la fe cristiana.

Lo curioso es que quienes critican que algunos dispensacionalistas relacionan acontecimientos actuales con la profecía bíblica, muchas veces terminan estableciendo reglas que tampoco aparecen en las Escrituras. ¿Dónde dice la Biblia que está prohibido observar noticias, gobiernos, conflictos internacionales o acontecimientos mundiales a la luz de la profecía? No existe un mandato bíblico que diga: "No usen noticias del mundo para reflexionar sobre la profecía". De hecho, Cristo mismo ordenó a sus discípulos discernir los tiempos (Mateo 16:3) y estar atentos a los acontecimientos relacionados con Su venida (Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21).

Otra cuestión es si una aplicación profética particular es correcta o incorrecta. Eso debe evaluarse mediante exégesis bíblica seria, no mediante descalificaciones personales. Si Andy Woods, John MacArthur, Ryan Meyer, Armando Alducin o cualquier otro intérprete se equivoca en una explicación específica, entonces debe demostrarse desde el texto bíblico. Pero etiquetar automáticamente como "doctrina de demonios" todo un sistema escatológico porque uno no comparte sus conclusiones es una acusación gravísima.

En el Nuevo Testamento, la expresión "doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4:1-3) se utiliza para falsas enseñanzas que apartan de la verdad revelada por Dios, no para diferencias entre creyentes sobre el momento del rapto, el significado de "esta generación" o la interpretación de determinados pasajes proféticos.

Además, resulta difícil sostener que hombres que afirman la inspiración de las Escrituras, la deidad de Cristo, la salvación por gracia mediante la fe, la resurrección corporal y la Segunda Venida literal de Cristo estén promoviendo una "doctrina de demonios" simplemente porque sostienen una escatología futurista o dispensacional.

El debate debe centrarse en los textos bíblicos, no en etiquetas despectivas. La pregunta correcta no es quién tiene el título académico más grande ni quién tiene el lenguaje más agresivo, sino cuál interpretación surge naturalmente de la Escritura mediante una exégesis fiel y consistente.

Sobre el autor: Claudio Saucedo (ElChosen), Creador de contenidos y autor de reflexiones bíblicas y estudios de las Escrituras.

Comentarios

Videos destacados de ElChosen

youtube.com/@ElChosen